Superar el miedo a tener sexo anal

En esta ocasión vamos a comenzar con un tema profundo y temido por muchas chicas: el sexo anal.

Os voy a comentar cómo me inicié en el sexo anal y ofreceros una serie de consejos para disfrutar de esta práctica sexual, que puede ser tan excitante o incluso más que cualquier otra forma de penetración.

Mis inicios en el sexo anal

Uno de los requisitos para convertirse en escort es ser muy activa sexualmente y disfrutar del sexo, atreverse con nuevas formas de sexo, y obviamente el sexo anal es muy atractivo. Cuando tenía 19 años estaba con una pareja con la que mantenía sexo prácticamente todos los días.

Siempre he sido muy atrevida y me he sentido atraída por hacer algo fuera de lo convencional, hasta el punto de retarme a mi misma a saber dónde era capaz de llegar. Por supuesto el sexo anal no iba a ser ese límite, así que una tarde se lo propuse a mi pareja.

Como hacíamos habitualmente iniciamos nuestra relación con una buena sesión de preliminares: caricias, besos, estimulación de zonas erógenas… tras esto pasamos al sexo oral, momento en el que mi novio aprovechó para estimular mi trasero, lamerlo e ir introduciendo poco a poco un dedo y tras eso otro más. A continuación, con el nivel de “hype” por las nubes pasamos a la penetración vaginal, y tras unos minutos practicando sexo vaginal llegó el momento tan ansiado por mí, y por mi pareja, que estaba tan excitado como yo.

Antes de comenzar con el sexo anal, me puse un poco de lubricante anal para facilitar la tarea. Con el lubricante, mi trasero estaba lo suficientemente dilatado como para que su pene entrara casi sin esfuerzo. Muy poco a poco él comenzó a introducir su pene, con un mete-saca pausado y sin prisas, su pene ya entraba mucho más suelto y lo que al principio era un dolor agudo poco a poco se fue convirtiendo en una sensación cada vez más agradable y placentera. El sexo anal es placentero por las sensaciones mentales más que físicas, el hecho de estar siendo follada por un orificio mucho más pequeño y que sea capaz de dilatarse para que lo penetre una buena polla, al menos a mí, me vuelve muy loca y me pone muy bruta.

Una vez que pasó esta primera fase de miedo y cierto dolor, las embestidas cada vez pueden ser más contundentes. En esa primera ocasión practicamos sexo anal con preservativo, pero una vez que cogimos experiencia, prescindimos del condón, y las sensaciones son mucho más intensas.

Hasta tanto disfruto del sexo anal que, una vez que me inicié como escort lo incluí de manera dedicida entre mis servicios, algo que me permite obtener una importante ventaja competitiva frente a otras chicas. Y dicho esto, a continuación os muestro algunos consejos comunes a la hora de practicar sexo anal, aunque muchos de los que mencionaré a continuación ya os lo podéis imaginar tras mi testimonio.

Consejos para practicar sexo anal sin riesgos y sin dolor

El primer elemento a tener en cuenta es que el ano es un esfinter muscular que tiende a ofrecer resistencia. Por esta razón es importante conseguir una uena relajación corporal y recurrir al uso de lubricantes.

El segundo paso, una vez dilatado el ano, es comenzar la penetración de manera suave, paulatina y cuidadosa, y renunciar a ella si la pareja se queja de un dolor intenso o muestra una resistencia elevada, o directamente si no le agrada.

El sexo anal con preservativo es siempre obligado, sobre todo si se trata de sexo profesional. Si bien es cierto que no existe riesgo de embarazo practicando sexo anal, la mucosa rectal sí es una importante vía de entrada de virus y bacterias. A no ser que sea con una pareja estable, está totalmente desaconsejado el sexo anal sin preservativo.

Otro consejo de salud íntima es no practicar sexo vaginal tras haber practicado sexo anal, pues existe riesgo de contaminar la zona íntima con flora bacteriana anal. Si se va a practicar sexo vaginal tras el sexo anal, es recomendable emplear otro condón y potenciar la higiene íntima.